Te inspeccionan. No admiten un gasto. Y encima te sancionan. Es la secuencia habitual. Pero el Tribunal Supremo dijo en octubre de 2024 algo que muchos contribuyentes necesitan oír, y es que no poder probar un gasto no significa automáticamente ser culpable. Y sin culpabilidad, no hay sanción.

La sentencia contiene dos doctrinas en una

La STS 1695/2024, de 29 de octubre de 2024 (ECLI:ES:TS:2024:5204), fija dos ideas.

1. La falta de prueba de un gasto cuya deducción se pretende no siempre conduce a calificar la conducta del contribuyente como culpable a efectos sancionadores. Será necesario que la Administración acredite, en cada caso, la presencia del elemento culpable y la motive.

2. No es factible invocar la causa de exención de responsabilidad del artículo 179.2.d) LGT en aquellos casos en que la razón determinante de la sanción no se funda en la interpretación de una norma, sino en la falta de prueba de un hecho necesario para la deducibilidad.

En otras palabras, Hacienda no puede darte por culpable automáticamente, pero tampoco puedes escudarte en «interpretación razonable» cuando el problema es que no has probado un hecho.

Ejemplo 1. Gastos sin relación con la actividad (sanción justificable)

Pongamos una empresa de patrocinio de eventos automovilísticos que deduce facturas de materiales de construcción en la cuenta de «Otros gastos de explotación». No tiene obras en curso ni actividad relacionada. En este caso, el gasto no guarda correlación alguna con los ingresos. La negligencia, que consiste en contabilizar como gasto del negocio algo que de forma patente no lo es, resulta evidente.

Ejemplo 2. Gastos relacionados que no generaron ingresos (sanción no justificable)

La misma empresa paga el hotel de pilotos de carreras que presenta a firmas patrocinadoras potenciales. La presentación no genera contrato alguno, es decir, la empresa no tuvo éxito. Pero el gasto sí está relacionado con su actividad de patrocinio deportivo. Hacienda rechaza la deducción porque no se generaron ingresos, pero la sanción no procede, porque la empresa estaba desarrollando su actividad de forma razonable.

Ejemplo 3. Extensión al IVA

La doctrina es extensible al IVA. Imaginemos que un profesional deduce el IVA de una factura de un proveedor que resulta ser inexistente (factura falsa). Si el profesional no podía razonablemente saber que la factura era falsa (pago por transferencia, servicio efectivamente recibido, proveedor dado de alta en la AEAT), la sanción debe valorar estas circunstancias. Si por el contrario se trata de facturas de complacencia sin servicio real, la culpabilidad es clara.

Lo decisivo es la motivación

Una sanción tiene que explicar por qué tu conducta fue culpable, y no basta una plantilla que cite artículos sin analizar las circunstancias del caso. La STS 1695/2024 refuerza que esa motivación debe ser individualizada. Si el texto de tu sanción podría aplicarse a cualquier contribuyente sin cambiar una coma, conviene que tu abogado lo revise.

Cómo usar esta doctrina en tu defensa

  • Revisa la motivación de la sanción. ¿Analiza las circunstancias concretas de tu caso o usa fórmulas genéricas?
  • Demuestra la relación con la actividad. Si el gasto rechazado tenía conexión con tu negocio, aunque no generara ingreso, usa esa conexión como argumento.
  • Acredita buena fe. Si delegaste en un asesor, si contabilizaste correctamente, si cooperaste con la inspección.
  • Cita la STS 1695/2024. Es una sentencia de casación que fija doctrina jurisprudencial sobre esta cuestión (art. 93.1 LJCA).

Referencias legales

  • STS 1695/2024, de 29/10/2024 (ECLI:ES:TS:2024:5204) · Sala Tercera, sobre culpabilidad y falta de prueba
  • Art. 179.2.d) LGT · Exclusión por interpretación razonable
  • Art. 183 LGT · Infracciones tributarias
  • Art. 24.2 CE · Presunción de inocencia
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