Cuando una declaración fue presentada por un profesional, la sanción debe motivar de forma individual la conducta del contribuyente. La regularización y la sanción son decisiones distintas.
La doctrina del Tribunal Supremo en la STS 1695/2024, de 29 de octubre
En una sentencia sobre la motivación de la culpabilidad, el Tribunal Supremo ha establecido una doctrina clara sobre la relación entre regularización y sanción. Así lo dice la sentencia.
La falta de prueba de un gasto cuya deducción se pretende, en el impuesto sobre sociedades, no siempre conduce a calificar la conducta del contribuyente como culpable a efectos sancionadores, como tampoco nos llevará a una calificación de signo inverso.
STS 1695/2024, de 29 de octubre de 2024 · Sala Tercera, rec. 2248/2023 (ECLI:ES:TS:2024:5204)
En otras palabras, que Hacienda te regularice no significa automáticamente que te pueda sancionar. Son dos cosas distintas. La regularización corrige la situación tributaria. La sanción castiga una conducta culpable. Y la culpabilidad hay que probarla.
Regularizar no es sancionar
Este es el error más común. Hacienda te envía una liquidación complementaria porque tu asesor no dedujo un gasto correctamente, o no presentó una declaración, o aplicó mal un tipo de IVA. Hasta aquí, la regularización. Pero cuando añade una sanción, la Administración tiene que dar un paso adicional y demostrar que tú actuaste con negligencia.
El Tribunal Supremo lo dice de forma tajante en la STS 1695/2024. «Será necesario que la Administración acredite, en cada caso, la presencia del elemento culpable en la conducta del obligado tributario (para enervar la presunción constitucional de inocencia del art. 24.2 CE) y, además, la motive.»
Esto significa lo siguiente.
- La Administración no puede limitarse a decir «no probó el gasto, luego es culpable»
- Debe analizar las circunstancias concretas del caso
- Debe explicar por qué considera que la conducta fue negligente
- No puede usar fórmulas genéricas o de corta y pega
Cuando el error es del asesor, no tuyo
En este punto la doctrina cobra especial relevancia para nuestro ámbito. Si contrataste a un asesor fiscal para que gestionara tus obligaciones tributarias y ese profesional incumplió, la cadena lógica es la siguiente.
- Delegaste la gestión en un profesional cualificado (o que se presentó como tal)
- Confiaste razonablemente en que cumpliría con sus obligaciones
- El error fue suyo, no una decisión tuya de defraudar
- No hay culpabilidad individual que justifique la sanción
Esta línea de defensa se refuerza con la doctrina de los Tribunales Superiores de Justicia sobre la confianza razonable en el asesor, que hemos analizado en nuestro artículo sobre anulación de sanciones por confianza en el asesor.
Ejemplo hipotético del autónomo con gastos rechazados
Un autónomo del sector de eventos contrató a un gestor que le dedujo gastos de materiales de construcción en la cuenta de «Otros gastos de explotación». La empresa no tenía obras en curso ni actividad relacionada con la construcción. Hacienda regulariza y sanciona.
En este caso, la sanción puede estar justificada, ya que los gastos no guardan correlación alguna con la actividad, y el contribuyente debió al menos cuestionar que se estuvieran deduciendo facturas de materiales de construcción en un negocio de eventos.
Pero si el mismo autónomo hubiera deducido gastos de hotel para presentar pilotos a firmas patrocinadoras (una actividad directamente relacionada con su negocio) y Hacienda los rechaza porque no generaron ingresos concretos, la situación es completamente distinta. El gasto está relacionado con la actividad aunque no haya producido resultado. La sanción no procede.
La línea divisoria
La diferencia no está en si Hacienda te regulariza o no. Está en si tu conducta fue negligente o no. Un gasto que guarda relación con la actividad, aunque sea discutible, no debería generar sanción. Un gasto sin conexión alguna con el negocio, sí. La doctrina del TS de octubre de 2024 obliga a Hacienda a hacer ese análisis, caso por caso.
La interpretación razonable de la norma del artículo 179.2.d) LGT
Existe otra vía de defensa que muchos contribuyentes desconocen. El Art. 179.2.d) LGT excluye la responsabilidad por infracción tributaria cuando el contribuyente haya actuado amparándose en una interpretación razonable de la norma.
Pero ojo, el TS en esta misma sentencia ha matizado que esta exclusión no es directamente aplicable cuando la controversia consiste en probar un hecho y no en interpretar una norma. Si Hacienda te sanciona porque no has podido demostrar que un gasto es real (problema de prueba, no de interpretación), el 179.2.d) no te protege. Lo que sí te protege es la exigencia general de culpabilidad individualizada.
Doble vía, anular la sanción y reclamar al asesor
Si el error fue de tu asesor, tienes dos acciones complementarias.
- Frente a Hacienda, recurrir la sanción argumentando falta de culpabilidad individual, confianza razonable en profesional y defecto de motivación
- Frente al asesor, reclamarle el daño económico causado (regularización + sanción + intereses de demora + costes de defensa) con un informe pericial que cuantifique ese daño
Ambas vías son compatibles. Si consigues que anulen la sanción, el daño a reclamar al asesor será menor (solo la regularización y los intereses). Si no la anulan, el daño incluye también la sanción. En cualquier caso, el informe técnico que documenta los errores del asesor sirve para las dos vías.
Referencias legales
- STS 1695/2024, de 29/10/2024 (ECLI:ES:TS:2024:5204) · Sala Tercera, sobre culpabilidad en sanciones por gastos no probados
- Art. 179.2.d) LGT · Exclusión de responsabilidad por interpretación razonable
- Art. 24.2 CE · Presunción de inocencia
- Art. 183 LGT · Concepto y clases de infracciones tributarias
- Art. 1101 CC · Responsabilidad contractual del asesor
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